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domingo, 14 de julio de 2013

Comentario sobre: "El hoyo que nos dejó la desaparición de Elba Esther"

Comentarios al artículo de Blanca Heredia, publicado el 12 de julio de 2013 en la Razón, titulado "El hoyo que nos dejó la desaparición de Elba Esther"
Síntesis del artículo:
Era el resumen completo del rompecabezas siniestro detrás de nuestro desastre educativo. El símbolo más elocuente posible de todos los vicios y de todas las deformidades de esa cosa que seguimos llamando sistema educativo. No hacía falta explicar mucho, bastaba mencionar su nombre, mostrar su foto o contar 2 o 3 anécdotas de sus últimas andanzas, para que el repudio en contra de todo lo que ella representaba, aflorase casi mágicamente.

OPINIÓN completa en:
http://razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=180483


Comentario de Juan Carlos Palafox Pérez de Salazar:

Jajaja... que ni qué era necesaria la salida de la Maestra Gordillo, pero eso de impensable, quizá para quienes no peinan canas pudo serlo. No haber previsto su caida, era tanto como desconocer como se las gasta el PRI. Su salida la anticipabamos en una nota del 2 de noviembre pasado que ustedes pueden leer en http://jcpps.blogspot.com/2012/11/breve-comentario-lo-expresado-por.html
Pero lo que me causa risa, es la ingenuidad de muchos que pensaron que su salida era el anuncio de mejoras en automático de un sistema educativo de la complejidad y dimensión del mexicano, eso solo denota ignorancia. Y es que esta ingenuidad invita al menos a sonreir cuando vemos como los que pensaron que la salida de Gordillo sería el "punto de partida" para la mejora educativa, ahora parecen como los boxeadores en práctica, cuando hacen los llamados "raunds de sombra", en los cuales parecen tirar golpes a un enemigo imaginario.
Muchos de los pseudocriticos "entendidos" del sistema educativo mostraron con esto su calidad de auténticos "villamelones", se quedaron sin enemigo al frente, se les acabó el discurso y ahora no saben a donde apuntar sus golpes, jajaja.
El sistema educativo de un país como México es un fenómeno que va más allá de una persona, es un constructo tan complejo como la sociedad misma, es cultural y estructural por naturaleza, es la única actividad humana que mueve 35 millones de mexicanas y mexicanos todos los días hábiles de la semana (al menos), de todas las semanas, de todos los meses, de todos los años escolares ha ocuparse física y mentalmente al menos 5 horas diarias durante gran parte de sus vidas, con la solo idea de hacerse mejores.
Lo de la Maestra fue un espejismo que sirvió para darnos cuenta quienes en verdad conoce de educación con argumentos de fondo y no coyunturales, quienes entienden la educación como un problema sistémico y quienes lo vieron tan simple como una persona.
Ya pronto se publicarán los resultados de PISA 2012 (a fines de este 2013) y me atrevo a predecir que lastimosamente todos podremos constatar que México seguirá en el último o penúltimo lugar de los paises de la OCDE, con o sin Elba Esther, con o sin Pacto por México, con o sin Reforma Educativa, lugar donde invariablemente aparecerá en el futuro si las condiciones de pobreza e innequidad generales del país no cambian, porque la educación es mucho más que una persona, por más poderosa, mezquina, corrupta o equivocada que esta sea. Que ingenuidad!!!

jueves, 11 de julio de 2013

La Capacitación Docente y La Evaluación Educativa (ENLACE), un vínculo ineludible, pero ignorado a nivel práctico

Artículo publicado en el número uno de la publicación "Todo Aquí Querétaro", pp 4-7, julio de 2013

La Capacitación Docente y La Evaluación Educativa (ENLACE), un vínculo ineludible, pero ignorado a nivel práctico.[1]

En los últimos cincuenta años, México como también en el resto de los países de América Latina, y poco antes en los países más desarrollados, han cambiado las prioridades educativas de temas netamente relacionados con la expansión y el sostenimiento de la cobertura de los servicios educativos, a temas más relacionados con la calidad y equidad educativas.
Como parte de ello, en la región y en nuestro país hemos asistido a la constitución de entidades exclusivamente dedicadas al tema de la evaluación de la calidad de la educación, tales como el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación LLECE[2] y en México el Instituto Nacional para la Evaluación de la Calidad de la Educación (INEE-2003).En el ámbito internacional se ha dado un importante auge a distintas instancias, como son la IEA[3] y los estudios especializados de la OCDE[4] como es el caso de PISA[5], que en su última versión aglutina además de los 34 países que conforman la OCDE (México y Chile entre ellos -mi patria y mi país de residencia respectivamente-), otros 31 países más de distintas regiones del planeta.
Adicionalmente en el caso mexicano, es de hacer notar que a partir del año 2006 la Secretaría de Educación Pública instrumenta un modelo nacional de evaluación educativa denominado ENLACE[6], el cual pretende mediante la aplicación censal de pruebas estandarizadas a alumnos de 3º a 6º de primaria, todos los grados de secundaria y el último grado de bachillerato, en comprensión lectora y matemáticas a todos y otras disciplinas según el grado,desarrollar indicadores válidos que den cuenta de la calidad de la educación mexicana, con posibilidad de ofrecer información desagregada y comparable entre los distintos niveles de gestión del sistema educativo, desde el nivel nacional, hasta el nivel de los mismos alumnos a los cuales les son aplicados los instrumentos de evaluación correspondientes, pasando por distintos ámbitos, tales como, el político-geográfico del país a nivel estatal, municipal y de localidad, o de gestión escolar, como lo son los sectores, zonas escolares, las escuelas y sus grupos, hasta llegar como ya se dijo a los mismos alumnos que sustentan dichas pruebas estandarizadas.
Más allá de las críticas y contradicciones que supone un instrumento estandarizado de esta naturaleza, sustentadas en que la mayoría de las investigaciones rigurosas y serias en todo el mundo, reconocen que en países de alta diferenciación e inequidad social como México, existen un conjunto importante de factores extraescolares que impactan de manera importante los rendimientos educativos-dentro de los que destacanlas condiciones de inequidad en que se da el hecho educativo y los diferentes nivel sociocultural de las familias-, en mayor medida que la propia intencionalidad del sistema mismo, lo que tira por tierra las declaraciones desafortunadas de algunos actores que sostienen que algunas modalidades educativas, sectores sociales, entidades geográfico políticas, tipos de escuelas, etc., tienen “un mejor rendimiento que otras per se”, como por ejemplo, que la escuela privada es mejor que la escuela pública o que las escuelas urbanas son mejores que las rurales o que las escuelas “hispanas” son mejores que las escuelas indígenas o que las secundarias generales son mejores que las telesecundarias, etc., se hace necesario reconocer su utilidad implícita y el potencial que estos esfuerzos evaluativos tienen en sí, antes de pensar en eliminarlos solo porque las autoridades que precedieron a las actuales no les dio tiempo de hacer un uso racional ellos.
Hablo de las bases de datos de ENLACE, Estadísticas Continuas 911 y catálogos de integración territorial e índice de marginación del INEGI, los cuales desde ya permiten construir una nueva escala de resultados educativos, que refleje el Índice de Esfuerzo Escolar IEE[7] implícito en cada nivel de desagregación posible, como una forma de reconocerle, más allá de las diferencias socio culturales de las familias de los alumnos que participan de los distintos servicios educativos, diferenciando así entre los mayores puntajes y los mejores puntajes.
Con independencia de volver al tema del IEE en próximas colaboraciones y regresando al espíritu original de este texto, se hace necesario rescatar el valor implícito del esfuerzo evaluativo de ENLACE a nivel práctico y útil para los principales actores del hecho educativo, los alumnos y alumnas, los docentes y las escuelas mismas.
En este sentido la utilización racional de los resultados de ENLACE está llamada a transformarse en la piedra angular de la mejora educativa constante del quehacer de las escuelas, si, y solo si se democratiza su información y se hace un uso constructivo y práctico de sus resultados.
Esta aseveración tiene sustento en que la estructura de los instrumentos aplicados por ENLACE es de base curricular, lo cual quiere decir que esta íntima y directamente relacionada con los objetivos explícitos definidos por la malla curricular de las distintas disciplinas y grados educativos en que se aplican. Esto es: existe una correlación unívoca entre los ítemes de los instrumentos de ENLACE y las competencias, habilidades y/o contenidos que los alumnos debieran aprender, incorporar o empoderarse como resultado de la acción educativa de los docentes.
El hecho mencionado en el punto anterior no es menor y si representa el verdadero sentido primigenio que debió buscar la aplicación de ENLACE desde sus inicios, ORIENTAR LA CAPACITACIÓN DE LOS DOCENTES, determinar toda la política de capacitación docente hacia aquellos puntos del currículo que no se están logrando, todo lo demás es adjetivo y no sustantivo a la prueba ENLACE.
En este sentido, aun cuando es necesario reconocer el derecho de las autoridades educativas a definir ciertos contenidos en la capacitación docente como resultado de los nuevos planes y programas de estudio, de las nuevas corrientes pedagógicas, etc., también y más importante, es que la capacitación docente respondan a la realidad educativa más concretas y cercanas a la realidad del desempeño de cada docente en particular.
Dicho lo anterior, se hace necesario como ya lo he propuesto en otros documentos[8]:
a.    Rescatar las bases de datos de ENLACE que permitan la identificación de los alumnos de cada docente y sus respuestas por item.
b.    Obtener las tablas de especificaciones de cada instrumento aplicado por ENLACE.
c.     Con la información anterior identificar:
·       Las “Debilidades de Coyuntura, DC”, relativas a la última aplicación disponible, o sea aquellos contenidos, habilidades o competencias en que los resultados de la última aplicación de ENLACE se observen los peores puntajes.
·       Las “Debilidades Típicas, DT”,relativas al total de las aplicaciones desde 2006 a la fecha,o sea aquellos contenidos, habilidades o competencias en que los resultados de todas las aplicación de ENLACE para cada docente se observen los peores puntajes.
·       Concomitante con lo anteriordefinir por área curricular evaluada por ENLACE, un cuerpo de herramientas, elementos y apoyos didácticos exitosos para la formación y capacitación de los docentes.
d.    Conformar grupos de docentes a capacitar según sus DC y sus DT.
e.    Capacitar a los docentes con programas ad hoc y no programas iguales para todos o en función de sus gustos personales, cuyo contenido puede estar compuesto de la siguiente forma:
a.    25% Objetivos definidos por la autoridad central, relativos a los contenidos que dicha autoridad desee que todos los docentes conozcan, manejen o dominen.
b.    25% Objetivos relativos a las Debilidades de Coyuntura “DC”, referidas a las áreas del currículo detectadas como deficitarias en general en la última aplicación de ENLACE, dirigidos exclusivamente a todos los docentes de una misma disciplina y grado.
c.    50% Objetivos relativos a las Debilidades de Típicas “DT”, iguales a las anteriores pero dirigidos exclusivamente a los docentes de una misma disciplina y grado cuyo alumnos históricamente muestren especial debilidad en los resultados de las pruebas de ENLACE:
f.      Revisar en las siguientes aplicaciones de ENLACE el impacto de los cursos de capacitación y ajustar aquellos cursos que no mejoren los resultados de los alumnos y por ende el desempeño docente.
Con la anterior propuesta lo que se busca es que se capacite a los docentes en aquello que los resultados de las pruebas de ENLACE demuestran que requieren y no solamente en lo que gurúes de las cúpulas administrativas se les ocurre que necesitan o lo que los mismos docentes desean, racionalizando así los vastísimos recursos que se ponen en juego para la capacitación docente y que según la investigación dura con que se cuenta, no repercuten en mejores niveles de calidad educativa.




[1]Autor: Juan Carlos Palafox Pérez de Salazar.Consultor Internacional en Planificación,      gestión y evaluación educativa.
Semblanza: Se desempeñó por más de 2 décadas en diversos cargos de la administración pública mexicana, en especial 16 años fue Director de Programación Educativa en el Distrito Federal de la SEP. Durante los últimos 20 años ha realizado actividades de consultor en diversos organismos multilaterales a nivel internacional, como el Banco Mundial, la UNESCO, el PREAL y la OEI, así como para los Ministerios de Educación y Cultura de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, México y Uruguay. Asimismo, se ha desempeñado como consultor en el sector privado y actualmente coordina un proyecto de Cambio Climático en Chile. Ha impartido más de 100 conferencias en México y a nivel Internacional, así como, ha sido docente a nivel de maestría en varias universidades y es autor o coautor de más de 20 publicaciones en temas educativos.jcpps@hotmail.com http://jcpps.blogspot.com/
[2] El LLECE se constituye en la Ciudad de México en el año de 1994, conformado por 16 países de la región que encargan a la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO (OREALC) su coordinación, así como  la ejecución del Primer y Segundo Estudio Internacional Comparativo y Explicativo sobre Lenguaje, Matemáticas y Factores Asociados al rendimiento educativo en Tercero, Cuarto y Sexto grados de Educación Básica.
[3] Asociación Internacional de Evaluación (IEA por sus siglas en inglés)
[4] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE.
[5] Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, PISA, coordinado por la OCDE.
[6] Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares,ENLACE.
[7] Índice a construir a partir de la diferencia entre el puntaje esperado según el nivel socio cultural de los alumnos (variable independiente en el corto plazo a las acciones del sector educativo), y los resultados realmente obtenidos en las pruebas estandarizadas tipo ENLACE, PISA o LLECE, propuesto por el autor en distintos libros y textos.
[8]Proyecto de Redimensionamiento de los resultados de ENLACE y propuesta de intervención eficaz: “Re-lectura sistemática de los resultados de ENLACE, con una perspectiva de justicia social, utilidad práctica y rigor técnico”  RE-ENLACE.

lunes, 1 de julio de 2013

Evaluación educativa. Elementos, consideraciones e interpretaciones.

Elementos, consideraciones e interpretaciones de la evaluación educativa.

Texto publicado por la Revista de Educación y Cultura AZ. pp 38 a 43 

 Juan Carlos Palafox Pérez de Salazar
Consultor internacional en
planificación, gestión y evaluación de la educación.

http://jcpps.blogspot.com    jcpps@hotmail.com

 
Antes de emitir una opinión sobre el tema de la evaluación de la educación mexicana, sus consideraciones e interpretaciones es necesario considerar ciertos elementos de entrada.
Primero, es irrenunciable e innegociable el derecho del Estado mexicano de evaluar todas y cada una de las acciones que son de su responsabilidad, sean de carácter económico, social, político, de seguridad, sustentabilidad o de cualquier otra índole que la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal le confiera. Esto es una obligación y un derecho inalienable del Estado, nos guste o no. No es posible pensar en un Estado que no evalúe lo que hace, como tampoco es sano que una organización humana no evalúe lo que hace, para saber si va en el camino correcto o no, ante los objetivos que se plantea.
Segundo, la evaluación educativa no es un fin en sí misma, ni representa la fundación del sistema educativo mexicano, éste, deviene de muchas décadas atrás y está compuesto por diversas acumulaciones históricas, producto de varias generaciones de mexicanos y mexicanas. No se llegó al actual estado de cosas por arte de magia ni venimos de una situación mejor. Sólo por mencionar un dato, hace 100 años México tenía 80% de analfabetos y durante esos mismos 100 años hemos pasado de 15 millones de habitantes a 117 millones, esto es: 1 millón en promedio más por cada uno de estos 100 años y ahora sólo 7% ostenta esa lamentable condición. La evaluación educativa debe ser un mecanismo para mejorar la educación, y no como algunos esfuerzos evaluativos recientes, que se han trasformado en fines en sí mismos, olvidando el objetivo que pretendían (por ejemplo, se han acumulado más de 80 millones de las pruebas Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (enlace) y no existe evidencia de haber avanzado en algo, dato mencionado también por José Ángel Pescador en declaraciones al periódico Reforma (11-jun-2012).
Tercero, dentro de las acumulaciones históricas que componen el actual Sistema Educativo Mexicano están los legítimos derechos adquiridos de los trabajadores de la educación, nótese que escribo legítimos con cursivas, esto en función de que dichos derechos son los que responden unívocamente a las legítimas obligaciones que los trabajadores de la educación se comprometen a partir de su nombramiento. La Evaluación Educativa y de los Docentes debe reconocer irrestrictamente estos legítimos derechos, siempre y cuando se cumplan con las legítimas obligaciones contractuales que les vinculan.
Dicho desde otra perspectiva, el hecho educativo, aun cuando responde al ejercicio de un derecho humano (El derecho a la Educación, artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos), también está delimitado por la confluencia de otro derecho humano, definido en el artículo 23 de la misma Declaración, el derecho al trabajo.
En la confluencia de estos dos derechos humanos —a la educación y al trabajo—deben determinarse los alcances y limitaciones de la evaluación educativa y, por ende, la de los docentes.
Cuarto, las terribles condiciones de inequidad social y económica que caracterizan a nuestro país hacen que el entorno y los medios en que se da el hecho educativo también se vean arrastrados a estas condiciones en las que no necesariamente se observan los apoyos y las retribuciones que compensen dichas condiciones en contextos menos favorecidos. Todo lo contrario, a entornos de mayor pobreza y rezago social corresponden condiciones educativas más precarias y limitadas, por lo que la evaluación educativa y la de los docentes deberá observar dichas inequidades.
Quinto, concomitante con el anterior elemento (condiciones del entorno y los medios educativos), está lo que podríamos llamar “la materia prima”: los alumnos mismos. Según la investigación educativa dura de todo el planeta (incluyendo el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, pisa; el Estudio de las Tendencias en Matemáticas y Ciencias, timss, y el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, llece), generalmente la variable que más gravita en los resultados del aprendizaje en países de alta diferenciación sociocultural o inequidad como el nuestro, es el capital cultural de entrada de los alumnos, cuyo mayor “predictor” es el grado máximo promedio de educación de sus padres, por lo que no aislar el efecto del capital cultural de los alumnos en los resultados de enlace, generalmente será una forma de estigmatizar a los alumnos menos favorecidos y sobredimensionar a los más beneficiados; de profundizar las inequidades sociales existentes; y, resultará del todo injusto para los docentes, pues los resultados de alumnos con bajo capital cultural, será bajo, en comparación con los docentes cuyos alumnos tengan un capital cultural alto. 
Lo expuesto en los puntos anteriores no se resuelve por decreto o con reformas educativas cupulares, por más inteligentes y bien intencionadas que sean; se resuelve con apertura, debate, reflexión social, pero sobre todo, con honestidad y verdad. Si la autoridad no hace gala de estas cualidades, no se abre a sustentar sus modelos y sí asume una posición de poseedor de la verdad absoluta, sin aceptar la participación y el debate de altura, el proyecto de evaluación provocará desconfianzas y rechazos. Es necesario un proceso de legitimación social del desarrollo evaluativo y, con mayor razón, de legitimación por parte de la comunidad educativa.
Por otra parte, para neutralizar las distorsiones de los factores externos y de contexto en las evaluaciones educativas, técnicamente no basta con imputar a las escuelas el índice de marginalidad de las localidades elaborado por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (inegi), ya que ni los planteles tienen condiciones consistentes con dicho índice, ni los alumnos que asisten a ellas pertenecen necesariamente al entorno donde ésta se ubica, sólo baste ejemplificar con las escuelas públicas que se hallan en barrios de alto ingreso, cuyos alumnos generalmente no pertenecen a dicho entorno, sino que habitualmente son hijos de los trabajadores de tales zonas.
Tampoco, se resuelven estas distorsiones con las pretendidas “comparaciones entre iguales” que en algún momento se propuso en la SEP, de presentar los resultados separados por control (Privadas con Privadas, Públicas con Públicas) o por modalidad (Secundarias Generales con Generales, Técnicas con Técnicas, Telesecundarias con Telesecundarias, Indígenas con Indígenas, etc.), ya que esto tendería a ahondar aún más la inequidad y soslayarla, como también a “maquillar” la obligación del Estado Mexicano de garantizar una misma calidad educativa en cada nivel educativo sin importar controles o modalidades.  
Se requiere la construcción del Índice de Esfuerzo Escolar (iee),[1] que considere para cada alumno, el entorno y su capital cultural de entrada. Índice que no representa una complicación técnica importante, pero que lastimosamente en el pasado la Secretaría de Educación Pública (sep) o el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (inee) —responsables de las evaluaciones educativas— han asumido una actitud poco creadora o “temerosa” para proponer innovaciones propias y han preferido copiar lo que los países del “norte” hacen —naciones cuyas realidades y necesidades nada tienen que ver con las nuestras—, u optan por sólo usar los resultados brutos.
Llegados a este punto, conviene hacer una acotación al respecto de las críticas a las evaluaciones educativas. Si bien es importante considerar las condiciones en que se da el hecho educativo y las diferencias de entrada de los alumnos en las evaluaciones educativas, a efectos de no comparar “peras con manzanas”, también es cierto que a partir de esta consideración se cuestiona la evaluación con argumentos del todo equivocados, simplistas e invalidantes de todo esfuerzo evaluativo. A partir de lo anterior se hace necesario salir al paso, para aclarar algunos puntos.
La medición de los aprendizajes es a la educación lo que el metro es a la longitud. Es un instrumento de medida y sólo eso. Con esto lo que quiero decir —ejemplificando—, es que no importa que uno sea de estatura baja o muy alto para que sea legítimo usar el mismo metro para medirnos. Pensar que por tener menos de 1,50 metros de estatura debe usarse un metro distinto al que mida la altura de una persona que mida más de 2 metros es totalmente absurdo, no resiste el menor análisis y no es un argumento serio. El metro es uno y único para medir la dimensión denominada longitud, no importa si se es pequeño o grande.
Este argumento es igualmente válido para medir los rendimientos educativos, es totalmente absurdo lo que proponen algunos pseudoexpertos en educación,  como utilizar instrumentos distintos para evaluar una misma competencia, por el hecho de que las condiciones en que se da la acción educativa sea distinta o que los alumnos provengan de diferentes entornos. Hay que instrumentar procedimientos estadísticos básicos, que permitan aislar el efecto del contexto y rescatar el verdadero esfuerzo escolar o el valor agregado que la acción educativa y el alumno aporten. Lo anterior no se desdice cuando hablamos de comunidades que hablan distintas lenguas, de la misma forma que a nivel internacional, las competencias a evaluar en pisa son las mismas en todos los países, aunque varíe el idioma en que se expresan los instrumentos.
El problema no es el metro o instrumentos que se usen para medir, son los factores que se incluyen en la ecuación, la forma de interpretar las mediciones y cómo son presentados los resultados.
Para mejorar lo anterior, la propuesta es muy simple. La prueba enlace debería al menos: 1. Incorporar a la medición de los aprendizajes la ponderación de las distintas condiciones en que se da el hecho educativo en cada escuela, misma que puede rescatarse del formato 911 (o estadística educativa de inicio y fin de cursos); 2. Acompañar el instrumento de medición con entre dos a cinco preguntas adicionales, relativas a la educación de los padres de los alumnos o sobre las condiciones del hogar; 3. Medir el efecto de las distinciones recolectadas en los dos puntos anteriores en los resultados de la prueba enlace; 4. Descontar del puntaje bruto obtenido a nivel individual, el efecto citado en el punto anterior, y así reconocer el iee.
Un ejemplo de lo anterior lo he planteado en varios libros y publicaciones con respecto a los resultados de pisa y ahora lo vuelvo a presentar aquí —que no por repetido, pierde un ápice de validez y oportunidad—, para ejemplificar cómo pueden leerse de una manera más justa, objetiva y realista sus resultados, sin renunciar a los datos brutos que también son útiles para la toma de decisiones.


I.            Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, Informe PISA 2009 de la OCDE.[2]



En este ranking, México se ubica en el último lugar de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde), lo que confirma lo concluido en otras investigaciones, en tanto que si México se compara con los países de alto desarrollo, se encontrará generalmente en las últimas posiciones, mientras que cuando se incluyen países con desarrollos medios o bajos, su posición mejora de forma significativa, ubicándose en el tercer cuarto de la distribución total de pisa, incorporándose Uruguay por encima de México, y 17 países —dentro de los cuales quedan Colombia, Brasil, Argentina, Panamá y Perú— por debajo.
La mayoría de investigaciones “duras” en el mundo han demostrado que en países de alta diferenciación o inequidad social, gran parte de la variación de los puntajes se debe a las condiciones del contexto de los alumnos y posteriormente a lo que sucede en el aula, por lo que conviene analizar los resultados de pisa a la luz de algún indicador que dé cuenta de dicho contexto. Más adelante se presenta una correlación, una interpretación y un nuevo ordenamiento de los países en función del Índice de Desarrollo Humano (idh), mostrando sólo los países que cuentan con dicho índice para 2010 y destacando en el gráfico la ubicación específica de los de mayor y menor promedio, así como los latinoamericanos.

Se observa una alta correlación entre las dos variables (0,7253), lo cual da cuenta de que el desempeño escolar es un fenómeno fundamentalmente estructural, cultural, que está íntimamente relacionado con otras variables del desarrollo. La educación no es un hecho aislado que no necesariamente puede ser explicado en sí mismo, sino en su contexto. A cierto nivel de idh, es previsible determinado puntaje en investigaciones de naturaleza similar a pisa o enlace, por lo que conviene hacer un análisis de cuánto está por arriba o por debajo del puntaje previsible dado el idh de cada país, estado, municipio, sector, zona escolar, escuela, grupo o alumno, con lo cual estaremos más cerca de una evaluación más justa y realista del esfuerzo (iee), en función de su propio nivel de desarrollo. Así, tenemos el siguiente nuevo ordenamiento (incluye los países que cuentan con idh en 2010 y que participaron en pisa 2009):
Reordenamiento de países en función del iee

De la anterior tabla se puede deducir que el solo ranking que aporta pisa inicialmente puede ser interpretado de una forma más constructiva, en la cual se reconozca el verdadero esfuerzo escolar, mismo que indica lo que cada país aporta, o no, en función de su desarrollo humano concomitante a la aplicación de la prueba pisa[3] (iee).
Del nuevo ordenamiento se distinguen dos tipos de países. Uno, compuesto por aquellos cuyo rendimiento es superior al esperado (iee > 0), y el otro, con aquellos en los que es inferior al esperado (iee < 0). Se observa. entre otras cosas, que Corea del Sur, Finlandia y Nueva Zelanda, originalmente 1º, 2º y 3er lugar, pasan a ser el 5º, 4º y 18 en la nueva clasificación por iee, mientras que Turquía, que en el ranking original ocupaba el lugar 32, pasa al primer lugar del nuevo ordenamiento por iee, seguido por Indonesia, inicialmente en el lugar 44 y de Polonia, ubicado en el lugar 12.
En cuanto a los países latinoamericanos, también cambian sus posiciones. Mientras que Uruguay y Argentina bajan su ranking del 36 al 40 y del 45 al 46 respectivamente, México mejora del 37 al 33, Chile sube del 33 al 28, Brasil del 42 al 21 y Colombia del 40 al 14, con mucho el mejor país latinoamericano en función del iee.
México, que tiene un iee de -9,03, o sea 9,03 puntos en la escala de pisa por debajo de lo esperado dado su idh, además de mejorar su posición relativa en el ranking inicial de pisa 2009, se ubica por encima de países de la ocde como España, Estados Unidos, Irlanda, Luxemburgo, Australia y Noruega, inicialmente colocados en mejor posición, así como de Uruguay.
Con este ejemplo, lo que se busca es poner en el centro del debate que los rankings de cifras “llanas”, sin contextualizar, son útiles pero no suficientes e inducen a falsas apreciaciones y equívocos en los juicios de valor acerca de la calidad educativa que pretenden definir, ya que no es lo mismo los mayores puntajes, que los mejores puntajes, hecho aparentemente ininteligible para los detractores de la educación mexicana tan en boga hoy día.
Cuando el análisis se hace entre poblaciones iguales en cuanto a su nivel socio-cultural, el orden cambia sustantivamente. Error de apreciación que desgraciadamente se da desde el ámbito de las naciones, hasta el microcosmos de la comparación entre estados, escuelas, salones de clases y de los alumnos mismos, al compararlos únicamente por los puntajes llanos sin contextualizar, lo que lleva a considerar que algunas modalidades, tipos o localizaciones educativas sean mejores que otras per se (por ejemplo: secundarias generales en contraposición de las telesecundarias, escuelas privadas en comparación con escuelas públicas, urbanas con relación a las rurales o indígenas, etcétera), cuando en la realidad lo que sucede es que están en contextos distintos y atienden a poblaciones con diferentes capitales culturales.
En síntesis, la evaluación educativa es necesaria, quizá indispensable, pero de ninguna manera es justificable tratar de hacernos un “traje a la medida” para ocultar debilidades, como tampoco lo es hacer juicios de valor a partir de contextos distintos. Hay que hacer un uso más inteligente de las herramientas y avances que la técnica de la evaluación nos procura, para arribar a conclusiones válidas que lleven a decisiones lo más racionales posibles, en beneficio de la educación mexicana y de su mejora.




[1] Índice propuesto por el autor de este artículo en distintos textos.
[2] Escala de lectura en general, “Results: Executive Summary” The oecd Programme For International Student Assessment (pisa), http://www.oecd.org/pisa/pisaproducts/46619703.pdf, pág. 9.
[3] Es importante destacar que México es el país de la ocde con mayor porcentaje de estudiantes cuyo índice de entorno económico, social y cultural es menor que -1, con 58,2%, seguido por Turquía (58,0%) y Chile (37,2%). pisa 2009 Mensajes Clave para México, http://www.oecd.org/dataoecd/55/9/46640394.pdf.

sábado, 8 de junio de 2013

Comentarios al texto "ENLACE: ¿Qué vamos a hacer?" de Blanca Heredia.

Comentarios a lo publicado por Blanca Heredia en La Razón el día 8 de junio de 2013 http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=175668  y otros comentarios hechos a la misma colega en el 9 de febrero de 2013, los cuales no han tenido respuesta alguna de su parte y que deseo compartir públicamente.

Comentarios de Juan Carlos Palafox Pérez de Salazar:

Estimada Blanca, aun cuando por mi anterior mensaje -el cual te reproduzco más abajo-, me doy cuenta que a pesar de que publicas tu dirección electrónica en tus intervenciones periodísticas, no necesariamente reaccionas o tomas en cuenta a quienes nos tomamos el tiempo de escribirte nuestra opinión a tus textos, ya sea -supongo yo- por falta de tiempo o quizá por considerarnos -en este caso concreto, por considerarme- que no estamos a tu nivel, de todas formas, quisiera hacerte nuevamente unas observaciones a tus dichos, que ya veré yo la forma de publicar por otro medio, ya que “La Razón” no admite comentarios directos a ellos en su versión digital.

Blanca, coincido y suscribo en este caso todo lo dicho por vos en el artículo que publica la Razón del día de hoy sábado 8 de junio de 2013, al cual solo me permitiría hacer algunos aportes o comentarios:

1.    Efectivamente no es nada estimulante el anécdota que relatas en tu texto, pero lo verdaderamente lamentable es que ello refleje una cultura, la cultura muy arraigada en México de la "tranza", de “la mordida”, de "el que no tranza, no avanza", de que "a mí no me den, póngame donde hay", del "no me doy por mal servido", etcétera, etcétera, etcétera..., que es tan común en México, es más, recuerdo un comentario atribuido al expresidente Adolfo López Mateos –qepd- (el cual seguramente vos no conociste por tu edad), que rezaba así: "los mexicanos formamos una larga cadena humana, donde todos tenemos metida una mano en el bolsillo del que sigue, y ¡ay de aquel que se atreva a romperla…!!!". Si mi querida Blanca, lamentablemente es así, es más, México a nivel internacional -y de eso vos debes haberte cerciorado cuando fuiste funcionaria de la OCDE- dentro de las muchas cosas buenas que le distinguen, cuenta con el terrible lastre de ser un país reconocido mundialmente por su nivel de corrupción, mismo que permea todas las capas y estamentos sociales, aderezado por una impunidad que raya en lo insólito e increíble, igualmente reconocida como existente desde la más alta investidura de la nación, hasta los niveles más bajos de la estructura social -a pesar de que haya una inmensa masa silenciosa que no participe de esa cultura de la corrupción y la impunidad-, cosa que en nada nos debe hacer sentirnos orgullosos, y si avergonzados, que además nos ha costado demasiado como país.

2.    Por lo expuesto en el punto anterior, es que he sugerido en varios libros y publicaciones[1] que en México se hace necesario priorizar ciertos valores en la educación, sin demérito de todo el bagaje valórico que se pretende enseñar, trasmitir, inculcar o como ahora pomposamente se dice “empoderar” en las nuevas generaciones a través de la educación, como una forma de atacar aquellos problemas que más lastiman nuestra identidad, que más envician nuestra diaria convivencia, que más indignan a nuestra sociedad -la violencia, la corrupción y la impunidad respectivamente-, como pudieran ser los valores del respeto a la vida, al estado de derecho y a la honestidad. Evitando con ello perdernos en un “mar” de intrincadas madejas de derechos y valores que acaban por ser meras declaraciones o listas a memorizar para el examen de civismo en las escuelas, pero que no tienen un significado y traducción real en los cambios de cultura que el país requiere y necesita con urgencia.

3.    Por otra parte, me referiré a la prueba ENLACE en sí misma, como instrumento que implique consecuencias de las llamadas “duras” para los docentes, ya mencionadas en la mal llamada Reforma Educativa mexicana – digo mal llamada educativa, porque hasta ahora solo ha dado señales de ser “administrativa” o “laboral”-, en tanto que ENLACE será uno de los elementos a considerar para determinar la permanencia o no de los docentes en sus cargos. De este tema deberán de hacerse cargo insoslayablemente las legislaciones o leyes secundarias de dicha Reforma, ya que los resultados de este instrumento (ENLACE), como ya se sabe y existe evidencia técnicamente rigurosa en todo el mundo, de que en ellos gravita además de la acción educativa intencionada de los docentes; las condiciones en que se da el hecho educativo, condiciones en el caso mexicano de extrema inequidad social y educativa; así como las diferencias de entrada del capital cultural de los alumnos que cada docente atiende; condiciones y diferencias que en países como el nuestro son a veces más determinantes en los resultados de pruebas estandarizadas como ENLACE, que la misma intención y preparación de los docentes. Es necesario entonces, como he manifestado en múltiples publicaciones la construcción de un Índice de Esfuerzo Escolar[2], el cual aísle y controle las distorsiones que generan las condiciones de inequidad y las diferencias de entrada de los alumnos, a los efectos de poder rescatar el verdadero esfuerzo realizado por los alumnos y los docentes, para así poder instalar un verdadero sistema de capacitación ad hoc a las necesidades y de estímulos, recompensas y en última instancia la no permanencia de los docentes. Decidirse en primera instancia por la no permanencia de los docentes a partir de los resultados “brutos” de ENLACE, antes de instrumentar un sistema racional de capacitación, apoyos y reciclamiento de capacidades docentes y laborales, es una verdadera barbaridad, que denotaría ignorancia por parte de las autoridades y atentaría contra los legítimos derechos laborales de los trabajadores de la educación. 

4.    Adicionalmente, coincido con vos en que hay que revisar en detalle la supuesta mejora sustantiva que vos denuncias, reflejada en el incremento de la proporción de alumnos que se ubican como excelentes en ENLACE de 2006 a 2012, más aún, cuando en la prueba estandarizada que se aplica a nivel internacional -PISA-, no se han observado incrementos tan pronunciados, de la cual además sabremos los resultados de su aplicación 2012 a finales de este 2013, ocasión que permitirá hacer un análisis comparativo más acucioso, sin que esto quiera decir que definitivo, ya que la misma también adolece de diversas limitaciones, que no viene al caso mencionar aquí. Tarea de revisión que muy bien pudiera asumir el nuevo INEE en su calidad de responsable de la Evaluación de la Educación mexicana, en tanto se entiende el término “Evaluación” como emitir un juicio de valor y no solo aportar datos, reportes e informes –algunos verdaderamente ininteligibles para quienes debieran ser sus principales usuarios, los docentes-, así como haciendo honor a la supuesta nueva “independencia” y “autonomía” que le debiera significar su estatus orgánico y político. 

5.    Por último me referiré a lo que vos indicas al final de tu texto “el balance costo-beneficio de usar ENLACE para evaluar a los maestros”. Renunciar a este ejercicio de evaluación, a lo que ha significado la aplicación de más de 100 millones de pruebas, a la información ahí contenida y a la que puede incorporarse con sucesivas aplicaciones, sería una verdadera “estupidez” con perdón de la palabra. El hecho de que la complejidad de la aplicación, el inmenso volumen que el operativo en sí significa, las fugas de información y la falta de explotación racional de esta información en el pasado, pudieran justificar la eliminación de este esfuerzo evaluativo a los ojos del sentido común, eliminarlo sería un verdadero despropósito, disparate, desatino, insensatez o hasta se podría catalogar como esquizofrenia del sistema, sería tanto como tirar a la basura más de 100 millones de dólares, suponiendo conservadoramente un costo mínimo de 1 dólar por prueba aplicada y procesada (costo que incluye la investigación asociada al diseño del modelo de evaluación implícito, los ítemes, las pruebas, sus sistemas de seguridad, su reproducción, su trasporte, la capacitación de los aplicadores, sus honorarios, el proceso de su información, el análisis de sus resultados, el diseño de la publicación de resultados, su publicación en sí, los sueldos y salarios de toda la estructura educativa, etc.). No es posible que una inversión de esta magnitud se deseche “así nomás”, eso sería tanto como sumarnos a la corrupción e impunidad que se cuestiona en este artículo. Más bien lo que se hace necesario, es que se reoriente, se redirija y se pongan los señores del área de evaluación de la SEP y del INEE a trabajar y a optimizar el uso y explotación de esta basta y riquísima información acumulada y por acumular, como elemento de juicio para informar, evaluar y hasta denunciar el estado real de la educación mexicana y sobre todo para apoyar directamente la mejora educativa del país, pero por ningún motivo tirar a la basura todo el bagaje de información acumulada, si es necesario, lo que debiera revisarse y en su caso cambiar, es el cuerpo de funcionarios que no han sabido hacer una utilización racional de este esfuerzo faraónico de todo el sistema educativo nacional, en ellos cabe la responsabilidad de no haberle dado el verdadero uso y valor que tiene.  

En fin, ojalá esta vez tenga más suerte y si podamos entablar un diálogo constructivo sobre estas temáticas que a ambos nos inquietan, a los efectos de retroalimentarnos y aportar algo al debate de tan importante tema, como lo es la educación mexicana.

Dejo entonces hasta aquí mis comentarios y te mando un saludo afectuoso.

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[1] "Un ejercicio de educación comparada, México en el contexto internacional" y "Evaluar y rendir cuentas en educación… ¿para qué?” publicados en la serie de libros "Una Propuesta para México", tomo “Hacia una Educación Diferente”. Publicado por “Agenda para el México Contemporáneo A.C." Edición en español, 8 de noviembre de 2012.

“El Futuro de la Educación Mexicana, apoyado en su pasado y visto desde su presente”. En el libro “La Disputa por la educación. Por el México que queremos”. Editorial Aguilar. pp 293-333 http://www.librosaguilar.com/mx/libro/la-disputa-por-la-educacion/ Edición en español, Nov. de 2011.

[2] “Algunos apuntes para la legislación secundaria de la Reforma Educativa Mexicana”. Revista de Educación y Cultura AZ. pp 40 a 45 http://www.educacionyculturaaz.com/069/069-AZMAYO2013.pdf Edición en español, May. de 2013.

“Los extremos de un sub-continente. La educación mexicana y chilena, un ejercicio de análisis comparado y un primer acercamiento a una Línea de Base.” Revista de Educación y Cultura AZ. pp 6 a 29 http://www.educacionyculturaaz.com/articulos-az/los-extremos-de-un-sub-continente-la-educacion-mexicana-y-la-chilena-un-ejercicio-de-analisis-comparado-y-un-primer-acercamiento-a-una-linea-de-base/ Edición en español, Mar. de 2013.

“La utopía anunciada: la autonomía del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa INEE y la mejora de la calidad de la educación mexicana” Revista de Educación y Cultura AZ. pp 31 a 35. http://www.educacionyculturaaz.com/064/064-AZDICIEMBRE2012.pdf Edición en español, Dic. de 2012.

“El Privilegio de la Duda…”. http://jcpps.blogspot.com/2012/10/el-privilegio-de-la-duda.html  Edición personal en español. Noviembre de 2012.

Atentamente,
                        Juan Carlos Palafox Pérez de Salazar
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From: jcpps@hotmail.com
To: bherediar@yahoo.com
Subject: Consulta completa
Date: Sat, 9 Feb 2013 04:32:45 +0000

Estimada Blanca, no sé si me recuerdas, mi nombre es Juan Carlos Palafox y trabajé en el tercer piso del mismo edificio donde vos te desempeñaste como responsable de la Oficina de la OCDE en México (Presidente Masaryk 526, Polanco), en cuyo momento yo era el coordinador del área de educación de UNESCO-México (2006 a 2009) y en alguna ocasión nos cruzamos o coincidimos en algún evento específico. Dicho lo anterior, me atrevo a distraer tu atención, en primer término, para enviarte un saludo afectuoso y en segunda instancia, para manifestarte varias inquietudes que me surgen a partir de algunas notas que te he leído en distintos medios de comunicación, en particular en tu nota publicada el día de hoy en http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=158802 titulada La evaluación educativa según la Sra. Gordillo.

Si bien coincido con algunas partes de lo que vos argumentas, me parece que no incorpora todos los elementos de la ecuación, como corresponde a un fenómeno de la complejidad como lo es el tema educativo y su calidad.

Se dice inicialmente en la nota de referencia:

Su primer cuestionamiento (aludiendo a la Maestra Elba Esther Gordillo) se refiere “[a] quienes están legitimados para decidir acerca de ella [la evaluación educativa], a partir de qué premisas y qué se busca una vez obtenidos sus resultados”. Sus preguntas son válidas. El problema, sin embargo, es que para ella la autoría de un determinado instrumento de evaluación pareciera más importante que su contenido. Dicho más claramente, a la Sra. Gordillo lo que no le gusta de PISA, por ejemplo, no tiene que ver con si es o no un instrumento riguroso y mide bien lo que hay que medir, sino con que su diseño y gestión sean coordinados por la OCDE.

En relación a lo expuesto en este punto conviene precisar: 1. la OCDE no es especialista en la materia educativa; 2. tiene un sesgo en cuanto al perfil de países que tienen el mayor peso de decidir sobre el qué y cómo se construyen los instrumentos; y 3. sus instrumentos no evalúan a la totalidad de los educandos de la educación de los países en que se aplica, sino solo a una muestra. En cuanto lo primero, baste con una metáfora, si vos tuvieras un fuerte dolor de estómago, ¿te atenderías con un veterinario? ciertamente el veterinario tiene conocimientos sobre múltiples padecimientos, pero ¿no sería mejor atenderte primero por un médico general o en caso dado por un gastroenterólogo? y solo a falta de ellos recurrir al veterinario. En el segundo aspecto, relativo el sesgo inherente a los instrumentos, vos, yo y todo mundo sabe que la OCDE es un Organismo en cuyo seno participan con voz y voto países que generalmente pertenecen a los llamados desarrollados (con algunas excepciones), cuyo peso específico en la Organización y en lo que ella hace son determinantes, por lo que sus visiones del mundo se filtran a sus instrumentos. Finalmente, la cobertura de los instrumentos de PISA, a nivel de países no se aplica al total de los alumnos sino solo a una muestra de chicos de 15 años de edad, mediante una prueba de papel y lápiz, aplicada en una sola ocasión, por lo que da cuenta aparentemente -parafraseando a los organismos de sesgo económico como la OCDE- del "producto terminado" a nivel de país, lo cual según la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la Ley General de Educación, es responsabilidad del Ejecutivo Federal y sus homólogos estatales, de nadie más. Por lo que si hay alguien a quien responsabilizar del "producto terminado" según el Estado de Derecho, es al Ejecutivo Federal, al Secretario de Educación y a sus homólogos estatales. Y aquí cabe la pregunta, ¿están dispuestos los Secretarios de Educación Estatales, el Secretario de Educación Pública nacional y el Jefe del Ejecutivo Federal responsables por Ley de la educación mexicana, a ser destituidos porque la educación mexicana salga mal en las pruebas de PISA de 2012 a publicarse sus resultados a fines de este año? o ¿están dispuestos a que se les aplique la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos a los funcionarios de las administraciones anteriores por dichos resultados?, si no lo están arguyendo que no es posible compararnos con países de realidades socioculturales distintas (comparar "peras con manzanas"), ¿por qué entonces los maestros si deberán ser destituidos a partir de una prueba muestral aplicada a poblaciones diferentes en condiciones distintas? Y dado que es muestral ¿cuáles de los maestros deberían permanecer? Por favor, esto no resiste el más elemental análisis.

En segunda instancia se dice:

Su segundo cuestionamiento apunta a que, según ella (siempre refiriéndose a los dichos de la Maestra Gordillo), la evaluación educativa que se viene aplicando en el país (ENLACE y PISA) no toma suficientemente en cuenta el peso de factores tales como: “la nutrición de los educandos, sus niveles de salud, el ambiente sociocultural en que se desenvuelven, o las condiciones físicas y de equipamiento de las escuelas” sobre el logro educativo. Lo ha dicho muchas veces, para la líder del SNTE las causas de nuestro desastre educativo se ubican, sobre todo, en factores extra-escolares, sobre los cuales ella y el gremio que representa no tienen ningún control. Sin negar el impacto de esos factores sobre la calidad educativa, la posición de la Sra. Gordillo revela irresponsabilidad sobre lo que sí le toca a ella y a los docentes. Y eso que sí les toca y que es lo que ocurre dentro de la escuela, importa y mucho. Así lo indica, entre otros, el número inusualmente alto de escuelas mexicanas cuyos puntajes en PISA, por ejemplo, son muy superiores a lo que sería esperable dado el nivel socioeconómico de su alumnado.

En relación a estos argumentos, me parece que para un periodista vale la expresión "desastre", buscan vender su periódico, elevar su rating o ser sintonizados en la radio, pero para cualquier académico me parece poco riguroso,  sin que de ninguna manera quiera yo decir que el nivel educativo de México no sea preocupante, al igual que la pobreza, la inequidad, la obesidad infantil, la corrupción, la impunidad, la violencia, etc., aspectos que a la luz de los datos duros comparables a nivel mundial, si pudiéramos emplear adjetivos mucho más crudos. Lo anterior lo digo como académico, ámbito donde se acostumbra llamar a las cosas por su nombre, pero no con adjetivos catastróficos y poco realistas cuando los datos duros comparables a nivel mundial no lo justifican, y no solo cuando se compara con los países desarrollados, calidad que no tenemos-. Por otro lado, no existe investigación dura en el mundo, incluyendo PISA y ENLACE que no reconozcan que efectivamente el nivel sociocultural de entrada de los alumnos es el factor que más explica los rendimientos educativos de los alumnos en pruebas descontextualizadas como las que estamos hablando y nunca he leído en sus informes el término "desastre" y si “preocupante, complicado, deficitario, bajo, etc.” Una regresión simple demuestra claramente que el rendimiento educativo de México en PISA2009, vinculado -por ejemplo- con el Índice de Desarrollo Humano, es muy cercano al esperado y por encima de países como: España, Estados Unidos, Irlanda, Luxemburgo, Australia, Israel y Noruega, países pertenecientes a la OCDE. Asimismo, si se analizan los resultados sin contextualizar de PISA2009 con la totalidad de los países participantes, entonces México se ubica en el 3er cuarto de la distribución y no en el último. Lo anterior indica que los maestros y el sector educativo mexicano logran los resultados esperables según el estado de las demás variables del desarrollo del país. (Una cosa puntual, que significa "número inusualmente alto", eso no dice nada en un universo de alrededor de más de 150,000 escuelas oficiales, ¿cuántas son inusualmente?, 5, 50, 500, 5,000, 50,000 ¿cuántas?)

Por último, en nota se dice:

Su tercera crítica (igualmente referido a lo dicho por la Maestra Gordillo) se refiere a las implicaciones para los docentes del tipo de evaluación educativa por aplicarse en México. El modelo de evaluación educativa sobre el que, pareciera, inspirarse la reforma aprobada recientemente, en efecto, reconoce al docente como la piedra angular de la calidad del sistema educativo y, en consecuencia, tendrá que vincular de alguna forma y como ocurre en cualquier profesión normal, la permanencia y promoción de los docentes en sus cargos con la evaluación justa y transparente de su desempeño. Estos elementos no son un capricho, sino el resultado de la investigación más sólida disponible a nivel nacional e internacional. Para la Sra. Gordillo, sin embargo, estos detalles técnicos y, más generalmente, todo lo relativo a la calidad de los aprendizajes de los alumnos, es pecata minuta. Lo que a ella le importa es conservar la gestión monopólica de los privilegios adquiridos de los docentes. De eso se trata su chamba.

En este punto coincido con vos en "reconocer al docente como la piedra angular de la calidad del sistema educativo y, en consecuencia, tendrá que vincular de alguna forma y como ocurre en cualquier profesión normal, la permanencia y promoción de los docentes en sus cargos con la evaluación justa y transparente de su desempeño", si y solo si, esas dos palabras se cumplen, JUSTA Y TRASPARENTE, ambas características que hasta ahora no han sido las que distinguen a PISA y a ENLACE, no porque sean injustas y/o turbias, sino porque no les ha interesado serlo, solo han puesto su énfasis en ser sistemas de medición y no necesariamente de evaluación, cuyos resultados además han sido manipulados por los medios masivos de comunicación en forma por demás descontextualizada, donde solo se ponderan las llamadas "carreras de caballos", donde obviamente Chile (país donde radico) y México (mi país natal) generalmente ocupan el penúltimo y último lugar respectivamente, ¿será entonces, siguiendo tu línea argumentativa, que los resultados igualmente "desastrosos" de Chile en PISA, también son culpa del SNTE? ¡¡¡POR FAVOR!!! El mal llamado "desastre" en materia educativa, es responsabilidad de quienes son también responsables de las demás variables del desarrollo, quienes no se han puesto las pilas y en el caso de nuestro país "han favorecido la política de dejar pasar y dejar hacer, si con ello garantizan sus privilegios", culpemos a quienes son los culpables, responsabilicemos a quienes son los responsables.

Ahora bien, todo lo anterior de ninguna manera quiere decir que yo afirme que la educación Mexicana o Chilena sea la que debiera ser, la que se desea y la que nuestros pueblos merecen, lejos estamos de lo que existe en otras latitudes; ni que justifique las malas prácticas que en materia sindical se dan en México, pero hay que ponderar en su estricta dimensión los distintos componentes de la ecuación y reconocer que ningún sindicato en toda la historia del sindicalismo a nivel mundial, ha renunciado a defender la permanencia laboral de sus agremiados, o ¿es que si los hay? Y por obvias razones, la representación sindical no puede esperanzarse a la locución conjuntiva o verbal “pareciera”, sino que su condición de representante de los derechos adquiridos de sus agremiados le obliga a vigilar que lo que “pareciera”, efectivamente sea trasparente y justo. En concreto, no esperarse a ver si sucede o no.

En fin, el asunto no es lineal, es un fenómeno sumamente complejo, multifactorial, sistémico y eminentemente cultural, por ello, hasta en tanto no haya claridad en las características finas del modelo, no es dable, ni por partidarios ni por detractores de la evaluación, calificar lo que apenas se esboza en la Reforma Educativa de bueno o malo, esto no puede ser “un cheque en blanco”, merece y requiere ser objetivos, constructivos y serios en el análisis, evitando las descalificaciones per se, de unos o de otros, que solo abonan a la polarización de algo que es necesario, pero que debe dar todas las garantías de validez, confiabilidad, trasparencia y justicia que exige el derecho del pueblo de México a una educación de calidad.

Blanca, con todo lo anterior solo pretendo aportar al debate educativo en este momento histórico tan sui generis y trascendente de nuestra patria y solo eso. Recibe un saludo afectuoso desde el verano austral de Santiago de Chile.

Atentamente,
 
Juan Carlos Palafox Pérez de Salazar